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29/01/22
La Presidencia de Xiomara Castro
Por Omar Hassaan Fariñas

La victoria de Xiomara Castro en noviembre de 2021 fue un “tsunami” que estremeció no solamente a Centroamérica, sino a toda la región Nuestramericana. Se trata de ganar con una mayoría tan abrumadoramente aplastante, que los tradicionales mecanismos de fraude electoral instaurados después del golpe de Estado de 2009, fueron ineficaces, a pesar de que se encontraban en su máxima capacidad operativa. La victoria, en realidad, fue contra el famoso “Don Corleone de Tegucigalpa”, el “Lucky Luciano Catracho”, el Narcotraficante Juan Orlando Hernández. La Señora Castro derrotó el “narcopresidente” de manera tan decisiva, que se convirtió en la candidata presidencial más votada en los últimos 11 procesos electorales. 

Nadie puede dudar de la monumental victoria de la Señora Castro y su equipo electoral. Aunque su esposo proviene del Partido Liberal – el cual de “izquierda” tiene absolutamente nada – la coalición que se fue construyendo luego de su retorno fue progresivamente moviéndose en esa dirección, a pesar de los elementos del Partido Liberal que, al discernir que su moribundo partido se ha transformado en un mero instrumento del Partido de los Narcotraficantes, migraron a la nueva plataforma del Presidente “Mel”, a raíz de su viabilidad político/electoral.

Ahora bien, que este movimiento que representa la única alternativa real al Partido de los Narcotraficantes, logre efectivamente aglutinar tanta fuerza electoral y política como para derrocar tanto al “Delfín” del Narcotraficante Mayor, como a la maquinaria de fraudes electorales, es en sí mismo, un milagro. La victoria del movimiento que se fundó con el regreso del Presidente Zelaya a Honduras, en el contexto actual de un proceso de restauración conservadora impulsado por la misma fuerza que ordenó y autorizó el golpe de 2009 – Estados Unidos – es aún más admirable, ya que desafió la corriente impuesta por Washington, y obtuvo una victoria admirablemente limpia.

No obstante, quedan pendientes varios problemas. Simplemente, quien obtuvo la Presidencia en la actualidad no es Manuel Zelaya, sino Xiomara Castro. La Señora Castro no figuraba como una actriz política hasta el 2013, con el primero de tantos fraudes electorales perpetrados por el Partido de los Narcotraficantes. Es una figura que, aunque para el 2021 ya había acumulado bastante experiencia política, en realidad mucha de esta era de carácter electoral, y no de liderazgo político/estatal. En pocas palabras, ella es experta en elecciones, pero “principiante” en el “arte” de gobierno. Más problemático aún para la Señora Castro, es el tema de salir de la “sombra” de su esposo, y demostrar que, aunque la plataforma fue construida por el pueblo hondureño – bajo la coordinación del Presidente Zelaya – la victoria electoral de noviembre de 2021 fue igualmente lograda por el pueblo hondureño – bajo el liderazgo de Xiomara Castro. Eh ahí el desafío, para la nueva Presidenta.

Xiomara Castro Presidenta constitucional de Honduras

Afortunadamente, entre al escenario el Señor Jorge Cálix, y su “brillante” jugada de “poder” con el Partido de los Narcotraficantes. Sin poseer la más mínima intención de beneficiar a la Presidenta Castro, al Partido Libre y las esperanzas del Pueblo Catracho, el Señor Cálix le entregó a todos estos una primera victoria contundente, y una indicación de lo que viene, cuando la Presidenta se enfrentará a sus verdaderos enemigos, pues no nos vamos a engañar, ya que “Águila no caza mosca”, como nos enseñó el Comandante Hugo Chávez, uno de los Jefes de Estados más emblemáticos de la historia Nuestramericana. El servicio que le otorgó el Señor Cálix a la nación de Lempira es de gran magnitud, y nuestra “gratitud” al señor nunca se expresará directamente, pero solamente por lo triste que es el personaje. Permítanme brevemente explicar mis audaces y controversiales declaraciones.

Expondremos inicialmente aquí la secuencia de eventos que se generó a pocos días de la toma de posición de la Presidenta Castro, el 27 de enero de 2021. Este pequeño drama a penas duró seis días, pero ilustra lo que necesitamos saber, para entender las próximas dinámicas del país centroamericano. Pero antes de narrar el drama de los seis días, es propicio indicar un pequeño “preludio”, que quizás explique un poco lo que sucedió después. Días antes que finalice el ahora extinto congreso, el Partido de los Narcotraficantes convocó a una sesión virtual del Congreso, en la cual pretendían consolidar la llamada “Corporación Municipal del Distrito Central”, aprobando reformas y 44 nuevos contratos, como también modificaciones al Fondo de Inversiones para las Telecomunicaciones, todo para el beneficio de los miembros del Partido del Narcotráfico y sus aliados. Naturalmente, cualquiera se extrañaría de estas “maniobras”, ya que, en el próximo Congreso, y con una mayoría segura, Libre puede revertir toda la corrupción del Partido de los Narcotraficantes. Claro, ellos ya estaban al tanto de los próximos acontecimientos, por lo cual esperaban que su corrupción quedaría bien protegida.

El 21 de enero, unos 20 diputados del Partido Libre rechazaron asistir a una reunión política con la Presidenta Electa. Las figuras más destacadas de dicha ausencia eran los legisladores Jorge Cálix y Beatriz Valle. Aparentemente, la gran diferencia entre el grupo de diputados ausentes y la Presienta electa se enfocaba en la presidencia del próximo congreso. En el acuerdo político establecido entre Libre y el Partido Salvador para derrotar a la maquinaria estatal y electoral del Narcotraficante Juan Orlando Hernández, se había establecido que el líder del Partido Salvador sería el Primer Designado Presidencial (Vicepresidente), mientras que la presidencia del Congreso la seleccionará el mismo Primer Designado. Los diputados que se autodenominaron como la “disidencia” de Libre, dejando que la victoria aplastante se “le fuera a la cabeza”, decidieron que “ellos” obtuvieron el triunfo electoral, por lo cual ellos deben designar el presidente del Congreso, quien debería ser el diputado que obtuvo la cantidad más grande de votos – el Señor Jorge Cálix. Nasrala había designado a Luis Redondo como Presidente, y efectivamente la decisión fue aceptada por la Presidenta Electa.

En desconocimiento de los acuerdos logrados con el vice presidente Nasrala, un grupo de diputados trató de imponer una Junta Directiva encabezada por el Señor Cálix.

Los “disidentes” rechazaron las directrices del Partido, y alegando actuar por el “bien de Libre”, decidieron en una sesión preparatoria del Congreso – a través de una propuesta presentada por la Diputada Beatriz Valle – constituir una Junta Directiva encabezada por el Señor Cálix. El voto de respaldo a la iniciativa de los supuestos “disidentes” fue de la siguiente manera: 21 parlamentarios de Libre, 44 del partido de los Narcotraficantes (todos los de esa bancada), 18 del Partido Liberal, uno del Partido Anticorrupción y otro de la Democracia Cristiana. Aún no es claro si estas acciones desleales fueron de inspiración propia de los mal llamados “disidentes”, o si fueron estimuladas por los diputados del Partido de los Narcotraficantes, con obvios intereses de neutralizar las victorias electorales de Libre.

En todos los casos, el objetivo obvio de todas estas maniobras – para el Partido de los Narcotraficantes, por lo menos – es “amarrar las manos” de la Presidenta, y así evitar cambios reales al status quo, construido a lo largo de los últimos 12 años de gobierno narcotraficante. Primeramente, se deseaba garantizar la continuidad de las últimas leyes aprobadas por el Congreso anterior. Pero más importante, se buscaba impedir legislaciones de cambio e imponer una guerra de parálisis y de ingobernabilidad contra el futuro mandato de Xiomara Castro, siguiendo el mismo modelo aplicado en Venezuela, desde el 2015 y hasta el 2020. Todos los legisladores que votaron por la junta de Cálix, colectivamente, efectivamente pudieran causar la deseada estrategia de parálisis e ingobernabilidad. Es de notar que el Partido de los Narcotraficantes trató, en primera instancia, de evitar perder el control del Congreso a través de fraudes desesperado y mal concebidos en las boletas electorales. No obstante, los operadores de Libre denunciaron estas maniobras, y la mayoría de esos esfuerzos fueron neutralizados.

El domingo, 23 de enero, se juramentaron dos Juntas Directivas, las cuales primeramente se denominaron como “paralelas”, pero en realidad una de estas fue bien legítima, mientras que la otra es una construcción no-orgánica que se le esperaba otorgarle legitimidad desde afuera, igualmente como aún se sigue pretendiendo hacer en Venezuela. La Presidenta Electa misma, junto al Pueblo y las bases del Partido, ordenaron a la policía nacional a quitar las barricadas puestas enfrente del Congreso (desde el golpe de Estado de 2009), y junto a estos, ocuparon las instalaciones del Congreso Nacional.

Por un lado, el supuesto nuevo presidente del Congreso Nacional, Jorge Cálix, brindó sus primeras declaraciones tras ser juramentado en el cargo con el apoyo de 79 congresistas. Lo primero que aclaró, es que “esta junta directiva está desde hoy al servicio de la presidenta Xiomara Castro”. No se hizo claro cómo rechazar a la Presidenta Electa lograría poner el Congreso a su favor. El señor Cálix y su Junta fueron “juramentados” en un club campestre privado que se llama “Bosques de Zambrano”, a unos 32 kilómetros de la ciudad de Tegucigalpa. Esto fue necesario a raíz de que el Congreso estaba bajo el control de los partidarios de Libre, encabezados por la propia Presidenta electa, y si Cálix se hubiera acercado, lo hubieran descuartizado por traición.  

Por el otro lado, en la propia sede del Congreso Nacional, el Diputado Redondo fue elegido como Presidente de la Junta Directiva del Congreso Nacional, sin luz eléctrica ya que fue suspendida justo cuando inició la sesión (a pesar de que el resto de la zona en el centro de Tegucigalpa continuó con luz eléctrica). Redondo indicó que se derogará un compendio de leyes que generan impunidad en el país, y que la Junta Directiva dirigida por él mismo, convocará a una sesión extraordinaria del Congreso para el 27 de enero a las 7:00 AM, día clave para el país centroamericano, ya que será cuando tome posesión la presidenta Castro. Pero más importante, la imprenta nacional fue tomada por sus trabajadores – partidarios de la Presidenta Castro – quienes solo permitieron la impresión de la Gaceta Oficial con las actas de la reunión légitima, la que se dio en el Congreso. Es de notar que de acuerdo con el reglamento del congreso hondureño, las sesiones preparatorias y de instalación deben realizarse en la propia sede del Congreso, y no pueden ser consideradas como sesiones extraordinarias, las cuales son las únicas que pueden ser celebradas fuera de las instalaciones mismas del Congreso. 

Los medios conservadores – apologistas del narcogobierno de JOH y sus secuaces “liberales” – argumentan que existen dos directivas supuestamente “paralaelas” (alimentado el fuego de la ingobernabilidad que se avecina en la nación coentroamericana), y que ya se “desintegró” el partido gobernante (Libre). El Partido de los Narcotraficantes emitió una declaración en donde le otorga la bienvenida a los “disidentes” de Libre, para que se incorporen a su cartel. Todo estos elementos y mucho otros que no ameritan ser señalados aquí, son meramente maniobras por parte de los enemigos de Libre y de la pareja Castro/Zelaya, meros actos desesperados para frenar el cambio. El Señor Cálix y sus seguidores suministraron lo necesario para que estos actores traten de debilitar la alianza victoriosa, y destruir la gobernabilidad del país.

A los pocos días, y a pesar de que la prensa conservadora sigue ampliando una supuesta “debilidad” de la Presidenta Castro, festejando el inicio de lo que ellos esperaban (y aun esperan) que será la “ingobernabilidad” de su presidencia, empezó el “éxodo” de los conspiradores, desde el campo de Cálix, y hacia la legalidad y legitimidad de la Presidenta Castro. Los de Libre que se arrepetieron, y los de los Liberales que nunca saben adonde estan. No obstante, lo que realmente desarticuló la “intentona” de Cálix y sus posibles aliados del Partido de los Narcotraficantes es simplemente la toma del Congreso y la imprenta nacional, ambas acciones que le negaron el lujo de secuestrar la legitimidad a favor del proyecto de destrucción de la gobernabilidad de la presidencia de la Señora Castro.

Sin poder celebrar la “coronación” de Cálix en la propia sede del Congreso, y sin contar con su publicación en la Gaceta Oficial, ya la “brillante” jugada de Cálix – como su potencial futuro en Libre – demostraba las primeras señales de su propio “rigor mortis”. Punto final de esta farsa, la Presidenta Electa recibió al Señor Cálix la noche antes de la toma de posición y escribió en su cuenta social: “He propuesto a Jorge Cálix que se integre a mi gobierno en la posición de Coordinador de Gabinete en aras de unirnos en la Refundación de Honduras”. Estamos a la espera de los próximos acontecimientos sobre este asunto, pero obviamente la “crisis” ahora solamente existe en las oscuras y maliciosas fantasías del conservadurismo hondureño y el partido de los narcotraficantes.

En primer lugar, es menester señalar claramente que la Presidenta Castro tiene toda la razón: las promesas políticas realizadas en el marco de una alianza electoral deben cumplirse, particularmente si esa alianza efectivamente obtuvo una victoria electoral tan contundente como la que acaban de lograr. Por más que se pretenda que la victoria electoral fue de Libre y no del Partido Salvador (el de Nasrala), Libre como actor político tiene un futuro, y los berrinches y los antojos del momento – por parte de diputados de poca experiencia política y sabiduría de la vida – no deben imponerse sobre las necesidades de largo plazo del Partido y su reputación como un socio confiable y viable, para futuras alianzas y acciones. Como tantos, Cálix y su infantilismo mal intencionado pretende “comprar” el presente con la ruina del futuro, todo por el antojo de que él tiene que ser Presidente.

En segundo lugar, es obvio que las acciones perpetradas por Cálix y sus aliados fueron un atentado contra la autoridad de la Presidenta Castro (y hasta cierto punto la de Zelaya) en el seno del partido. De nuevo, se demuestra poca sabiduría al intentar una “jugada de poder”, cuando el adversario se encuentre en su auge de prestigio y autoridad, en vez de su momento más debilitado. Se evidencia de estos conspiradores solamente pobres criterios y pobres mentes.

Finalmente, regresamos al tema del servicio que le otorgó el Señor Cálix a la nación”, y particularmente a la Presidenta Castro. La micro-crisis causada por las egoístas y poco prudentes acciones de Cálix y sus aliados nos ofreció una visión de quien, efectivamente, es la Señora Castro: una líder política que acaba de pasar de sus funciones electorales, a ser una Jefa de Estado. Las acciones de la mandataria catracha demuestran paciencia, prudencia, sabiduría y ejercicio efectivo del liderazgo. La Presidenta comandó las masas del pueblo que tomaron el control del Congreso y la Imprenta, ella fue la que movilizó al pueblo y ella – con su liderazgo – neutralizó la triste y miserable maniobra del Partido de los narcotraficantes y su nuevo títere. La Presidenta demostró capacidad de liderazgo y fuerza, y, más importante, se lo demostró a sus verdadero enemigos, los mismos del pueblo: los narcotraficantes (tanto los organizados en carteles, como los organizados en “partidos políticos”), las elites socioeconómicas, los elementos golpistas de la Fuerzas Armadas y, finalmente, quienes controlan a todos estos, los titiriteros del Norte.

Con su jugada infantil, sus antojos y sus caprichos, el Señor Cálix lo otorgó a la Presidenta Castro la posibilidad de demostrarle a los hondureños y al mundo entero el tipo de liderazgo que ella es capaz de ejercer, la fuerza de su carácter, la sabiduría y prudencia que posee y que es absolutamente necesaria para ser Jefa de Estado, y no simplemente una líder político. Finalmente, la imprudencia de Cálix le permitió a la Presidenta Electa salir de la “sombra” de Mel Zelaya. Lo que se avecina es el periodo de Castro, y no el de Zelaya/Castro. No obstante, el enemigo sigue siendo la misma abominación que en el 2009, dio un golpe de Estado, no contra Zelaya, si no contra todos los hondureños.

Notas:

*Internacionalista y Profesor de relaciones internacionales en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Último Diplomático Bolivariano en Honduras expulsado en el 2019.

Fuente:
PIA Global

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