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23/01/23
Regiones: Suramérica
Lula y Alberto Fernández confirmaron que avanzan en una “moneda sudamericana común”
Por NODAL

El presidente Alberto Fernández y su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmaron que avanzan en la creación de una «moneda sudamericana común» en el marco de la «alianza bilateral» entre ambos países; reivindicaron «la paz y la democracia» y condenaron a todas las formas de «extremismo antidemocrático» y de «violencia política» en la región.

Los mandatarios publicaron un texto en el dominical Perfil como antesala de la agenda que compartirán en la reunión que ambos mantendrán como parte de la visita de Da Silva al país por la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el mensaje, que escribieron conjuntamente, indicaron que decidieron «avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa». En esa línea, instaron a «simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales» para, así, «superar las barreras» en los intercambios.

En tanto, destacaron que el encuentro de ambos de este lunes será el primero «en más de tres años» entre ambas naciones y celebraron que la VII Cumbre de la Celac, que tendrá lugar el martes, marcará «el regreso de Brasil a este mecanismo de diálogo y concertación regional».

«Son múltiples las áreas en las que volveremos a trabajar juntos en temas importantes para la calidad de vida de nuestras poblaciones, como la lucha contra el hambre y la pobreza, la salud, la educación, el desarrollo sostenible, el cambio climático y la reducción de todas las formas de desigualdad», indicaron.

Los mandatarios, a la vez, consideraron que la relación «fluida y dinámica» entre Brasil y Argentina «es fundamental para el avance de la integración regional. Queremos que el Mercosur constituya una plataforma para nuestra integración efectiva al mundo, a través de la negociación conjunta de acuerdos comerciales equilibrados que respondan a nuestros objetivos estratégicos de desarrollo», señalaron.

En cuanto a la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), afirmaron que trabajarán para «rescatar y actualizar» ese organismo y remarcaron que Argentina y Brasil están «decididamente comprometidos con la construcción de una América del Sur fuerte, democrática, estable y pacífica».

Ambos presidentes, además, llamaron a «fortalecer el rol de la sociedad civil, los gobiernos estaduales y municipales y de los parlamentos como actores de este reacercamiento», y aseguraron que «los lazos entre Argentina y Brasil se cimentan en la consolidación de la paz y la democracia».

«Queremos democracia para siempre. Dictadura nunca más», subrayaron y condenaron «todas las formas de extremismo antidemocrático y de violencia política».

En otros ejes, Fernández y Da Silva indicaron que ponen «especial atención en la reindustrialización» de ambas economías, que incluya «la generación de empleo de calidad y las inversiones en innovación».

Hicieron hincapié en «el papel fundamental» que ambas naciones desempeñan para la «seguridad alimentaria en un mundo que se ve afectado por riesgos geopolíticos y serias interrupciones en las cadenas de suministro».

En materia de infraestructura, aseguraron que «un tema central de este nuevo momento es la integración energética» y destacaron que «la interconexión eléctrica» entre ambos países «ya es realidad» mientras apuntaron al «potencial» que puede tener «la integración gasífera».

También instaron a consolidar una posición conjunta «como poseedores de tecnología nuclear con fines pacíficos. El mundo más justo y más solidario al que aspiramos únicamente será viable si tenemos el coraje de forjar nuestro futuro en común. Ese es el sentido estratégico de la integración bilateral», completaron.


Relanzamiento de la alianza estratégica entre Argentina y Brasil – Por Alberto Fernández* y Luiz Inácio Lula da Silva**

Dos pueblos hermanos vuelven a encontrarse. Mañana (lunes) nos reuniremos en Buenos Aires para el primer encuentro presidencial entre Brasil y Argentina en más de tres años. Inmediatamente después tendrá lugar la VII Cumbre de la Celac, foro que reúne a los 33 países de la región de América Latina y el Caribe y que, desde el año pasado, se encuentra bajo la presidencia de Argentina. El evento marcará el regreso de Brasil a este mecanismo de diálogo y concertación regional. Una relación que jamás debería haberse visto interrumpida y que la historia de hermandad latinoamericana logra reanudar.

Ambos encuentros marcan un nuevo comienzo, justamente en el año en que celebraremos el bicentenario de nuestras relaciones diplomáticas. En Buenos Aires vamos a relanzar la alianza estratégica bilateral con la reactivación de varios espacios de cooperación y diálogo. Son múltiples las áreas en las que volveremos a trabajar juntos en temas importantes para la calidad de vida de nuestras poblaciones, como la lucha contra el hambre y la pobreza, la salud, la educación, el desarrollo sostenible, el cambio climático y la reducción de todas las formas de desigualdad. De una vez y para siempre, la historia será escrita por nuestros pueblos.

Vamos a fortalecer el rol de la sociedad civil, los gobiernos estaduales y municipales y de los parlamentos como actores de este reacercamiento. Sabemos que el sueño de estar unidos es ahora una realidad posible.

Los lazos entre Argentina y Brasil se cimentan en la consolidación de la paz y la democracia. Queremos democracia para siempre. Dictadura nunca más.

Condenamos todas las formas de extremismo antidemocrático y de violencia política.

Merecerá especial atención la reindustrialización de nuestras economías, con la generación de empleo de calidad y las inversiones en innovación. El comercio entre Argentina y Brasil ya tiene una alta participación de productos industrializados en sectores estratégicos. La integración entre nuestras cadenas productivas ayuda a mitigar shocks externos, como los que se produjeron durante la pandemia. No podemos depender de proveedores externos para poder tener acceso a insumos y bienes esenciales para el bienestar de nuestras poblaciones.

Contamos con un sector privado dinámico y emprendedor, cuyo aporte al proceso de integración bilateral es cada vez más necesario. Compartimos el firme propósito de fortalecer los ya sólidos lazos comerciales y de inversión entre nuestros países y promoveremos un seminario empresarial en el marco de la visita presidencial.

Nuestros países seguirán desempeñando un papel fundamental para la seguridad alimentaria en un mundo que se ve afectado por riesgos geopolíticos y serias interrupciones en las cadenas de suministro. Estamos comprometidos para dotar a nuestra agricultura y ganadería de altos estándares de sostenibilidad y mantener sus altos niveles de productividad.

Deseamos impulsar proyectos en el ámbito de las infraestructuras. Un tema central de este nuevo momento es la integración energética. La interconexión eléctrica entre nuestros países ya es una realidad y la integración gasífera tiene potencial para convertirse en uno de los proyectos estratégicos de la relación bilateral, con beneficios duraderos en términos de atracción de inversiones, generación de empleo y en lo que hace a nuestra seguridad energética.

Consolidaremos nuestra posición como poseedores de tecnología nuclear con fines pacíficos, fortaleciendo la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares y dando continuidad a proyectos ambiciosos como el del reactor multipropósito. Con la reactivación del Grupo de Trabajo Conjunto en materia de Cooperación Espacial vamos a poner en órbita satélites para realizar estudios costeros y oceanográficos.

La relación fluida y dinámica entre Brasil y Argentina es fundamental para el avance de la integración regional. Junto con nuestros socios, queremos que el Mercosur constituya una plataforma para nuestra integración efectiva al mundo, a través de la negociación conjunta de acuerdos comerciales equilibrados que respondan a nuestros objetivos estratégicos de desarrollo.

Tenemos la intención de superar las barreras a nuestros intercambios, simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales. También decidimos avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa.

Trabajaremos conjuntamente para rescatar y actualizar la Unasur, a partir de su innegable legado de logros. Argentina y Brasil están decididamente comprometidos con la construcción de una América del Sur fuerte, democrática, estable y pacífica.

Necesitamos hacer frente a un mundo cada vez más complejo y desafiante y tenemos una amplia convergencia respecto de la agenda multilateral. Falta voluntad política efectiva para enfrentar los dilemas y las grandes crisis actuales: cambio climático, pandemias, guerras, hambre e inmigración. La ONU y el G20 deben contribuir a llenar este vacío de liderazgo con miras a lograr el cambio. Ambos foros pueden impulsar agendas inclusivas, enviando señales claras para el accionar de organismos como la OMC, el FMI y el Banco Mundial. Trabajaremos de manera colaborativa por la paz y el desarrollo.

El mundo más justo y más solidario al que aspiramos únicamente será viable si tenemos el coraje de forjar nuestro futuro en común. Ese es el sentido estratégico de la integración bilateral.

No existe nada más emancipador que la hermandad de los pueblos que vienen de los albores de nuestra historia a tomar posesión de su futuro.

Fuente:
Nodal

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