SpanishPortugueseEnglishFrenchChinese (Simplified)RussianPersianArabic

21/10/26

Temas: Economía

Regiones: China

China construye un sistema para desbancar el patrón dólar: del yuan digital a un bono de deuda

Por Bruno Sgarzini

as sanciones, la guerra arancelaria y el cierre de Ormuz parecen precipitar la creación de una arquitectura financiera alternativa por parte de China. Para Pekín, la guerra económica de Trump es la antesala de un futuro intento de sacar a las corporaciones chinas de los mercados.

Por eso, la estrategia china combina una serie de iniciativas que aún están lejos de rivalizar por completo con el patrón dólar. Sin embargo, el error estratégico de Trump en la guerra contra Irán generó las condiciones para que cada vez más países de Asia y fondos financieros internacionales vean la arquitectura financiera china como una alternativa. Esta paradoja alimenta las crecientes dudas sobre si la experiencia Trump no representa para Estados Unidos algo parecido a lo que fue la presidencia de Mijaíl Gorbachov para la Unión Soviética.

¿Pero cómo se configura este nuevo sistema? Para Diana Choyleva, economista jefe de Enodo Economics y miembro sénior del Centro para el Análisis de China de la Asia Society, “el impulso de China hacia la internacionalización del renminbi comenzó como un proyecto de seguridad. Pekín observó cómo Estados Unidos monitoreaba y luego utilizaba como arma el acceso al dólar, y concluyó que la dependencia de la infraestructura del dólar representaba una vulnerabilidad estratégica. La prioridad era el control: construir una infraestructura de pagos propia de China”.

Por eso, según la analista, Pekín lanzó el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS) y luego impulsó mBridge, una plataforma transfronteriza de monedas digitales de bancos centrales que nació junto al Banco de Pagos Internacionales y que hoy lidera el Banco Popular de China. “A finales de 2025, el sistema había procesado 56.000 millones de dólares en transacciones, lo que supone un aumento de 2.500 veces con respecto a su programa piloto de 22 millones de dólares en 2022. Las transferencias que antes tardaban días ahora se completan en segundos, lo que reduce drásticamente los costes”, explica la economista.

Otra pata de este plan son los swaps, o intercambios de monedas, del Banco Popular de China con sus pares del resto del mundo. Estas líneas suman unos 600.000 millones de dólares, proporcionan liquidez de emergencia y amplían la influencia de China en caso de una crisis financiera. También permiten a sus socios comerciales acceder a yuanes sin pasar por el sistema basado en el dólar. La siguiente fase, según Choyleva, “se centra en mercados de capitales más profundos, amplios y líquidos: el desarrollo de su mercado de renta fija, la expansión de su programa Bond Connect, que permite a los gestores de fondos extranjeros negociar con deuda china a través de Hong Kong, y la creación de reservas de yuanes fuera de China mediante bancos y centros financieros”.

El gran interrogante es si el nuevo sistema de China nació para destronar al dólar

Para comprender la magnitud de esto último basta con repasar una de las tesis de Yanis Varoufakis en su libro El Minotauro global. Según el exministro griego, desde la irrupción del patrón dólar existe un pacto global en el cual los países exportadores financian a Estados Unidos, a través de la compra de bonos del Tesoro, para que ese país compre sus productos mediante déficits comerciales permanentes. El círculo se cierra cuando los excedentes de esas exportaciones vuelven a Wall Street y a los bonos del Tesoro, entre otros instrumentos financieros. En opinión del exministro de Economía de Grecia, los aranceles de Trump buscaron redefinir las reglas económicas globales para que Estados Unidos refinancie su deuda, declare el impago de parte de ella y deprecie el dólar para trasladar el costo a sus aliados.

Según Stephen Miran, exjefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Estados Unidos lidia aún con el dilema de Triffin, formulado en los años sesenta por el economista belga Robert Triffin. Ese dilema establece que el uso del dólar como moneda de reserva obliga a su país emisor a mantener déficits comerciales crónicos. Como consecuencia, las exportaciones se encarecen, la industria pierde competitividad, las importaciones se abaratan y el déficit comercial crece, lo que reduce el empleo industrial en Estados Unidos. En su opinión, “desde una perspectiva comercial, el dólar está sobrevaluado, en gran parte porque los activos en dólares funcionan como la moneda de reserva del mundo. Esta sobrevaluación ha pesado mucho sobre el sector manufacturero estadounidense, mientras beneficiaba a los sectores financiarizados de la economía, los estadounidenses más ricos”.

Para Miran, el orden actual conduce a una acumulación insostenible de deuda pública y externa que socava la seguridad y el estatus de moneda de reserva de una economía deudora tan grande. Según él, “en la década de 1960, la economía estadounidense representaba el 40% del PIB global, pero hoy solo el 26%. Desde 1982, Estados Unidos no ha tenido superávit comercial, lo que ha debilitado su sector manufacturero”. El déficit comercial ronda el billón de dólares, de acuerdo con las cifras oficiales.

¿Pero qué pasa si China crea un nuevo sistema financiero donde sus capitales puedan reciclar sus excedentes sin el riesgo de sanciones o aranceles? El resultado sería un jaque para Washington y un refugio para los inversionistas de otros países que deseen escapar de los vaivenes del sistema financiero estadounidense. Ese es el papel que Choyleva asigna al programa Bond Connect y a las reservas de yuanes fuera de China.

“Como resultado, el endeudamiento total mediante los llamados bonos dim sum —emitidos fuera de China continental, principalmente en Hong Kong, y denominados en renminbi— ha alcanzado los 300.000 millones de yuanes (44.000 millones de dólares) en lo que va de año, más del doble de la cantidad registrada en este mismo punto de 2025, que de por sí fue un año récord. La emisión de deuda gestionada por los propios bancos estadounidenses se ha disparado hasta los 47.500 millones de yuanes, una cifra récord, con Goldman Sachs a la cabeza en la mayoría de los casos. Goldman Sachs se ha convertido en el mayor emisor extranjero de bonos dim sum y el segundo mayor en general, después del Banco de China, de propiedad estatal”, según The Financial Times. Uno de los grandes atractivos de la deuda china en yuanes es su baja tasa de interés, estimada en un 1%.

Lo que sí busca Pekín es protección ante cualquier crisis: un bono propio, un sistema de pagos alternativo, una red de pagos independiente y swaps con otros bancos centrales

Para Choyleva, “el efecto se amplifica si disminuye el papel de China como proveedor estructural de liquidez en dólares. Durante años, los superávits chinos se reciclaron en bonos del Tesoro y mercados de financiación globales, subsidiando discretamente la liquidez en dólares fuera de Estados Unidos. Una liquidación en yuanes más barata reduce esa oferta. La financiación en dólares no se desploma, sino que se vuelve más esporádica, más sensible a las tensiones y más cara en el margen, mucho antes de que los prestatarios estadounidenses sientan el impacto. Nada de esto exige que el renminbi reemplace al dólar. Basta con que se produzcan suficientes transacciones para que las ventajas de la red del dólar se erosionen en los extremos. La infraestructura para que esto ocurra ya existe y las instituciones no chinas están empezando a utilizarla”.

Sin lugar a dudas, uno de los grandes catalizadores de este sistema es el cierre de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial. La crisis empujó a muchos compradores asiáticos de crudo hacia el yuan digital y hacia el CIPS. En mBridge, el yuan digital concentra el 95% del volumen. Irán, por ejemplo, cobra en yuanes el peaje a los barcos que cruzan el estrecho, y los compradores también usan esos canales para pagar el petróleo. Según el Centro de Geoeconomía del Atlantic Council, el promedio diario de transacciones del CIPS osciló durante el último año entre 85.000 y 105.000 millones de dólares. En marzo, con la guerra contra Irán en curso desde el 28 de febrero, ese promedio trepó a 134.000 millones, un récord histórico. A comienzos de abril, el sistema superó por primera vez el billón de yuanes en un solo día.

Todo esto se enmarca en una clara estrategia de preparación para eventuales crisis. Por eso China acumula cerca de 1.400 millones de barriles de petróleo en reservas estratégicas, una cifra que supera con holgura a la de Estados Unidos. También almacena gas, minerales y hasta carne: mantiene una reserva estratégica de cerdo para enfrentar crisis alimentarias. Además, aumentó sus compras de oro hasta alcanzar un total de 77 millones de onzas troy, equivalentes a 323.520 millones de dólares. Para Gabriel Merino, autor del libro China en el desorden mundial, “Beijing piensa la internacionalización del yuan y la compra de oro como una estrategia para defenderse de una posible guerra económica y financiera de Occidente, tal como la que enfrentó Rusia”.

El gran interrogante, por supuesto, es si el nuevo sistema de China nació para destronar al dólar. La respuesta parece ser negativa. China es la gran fábrica del mundo y su modelo descansa en subsidios focalizados a sus exportaciones industriales y en una moneda débil que se ajusta a las devaluaciones de otros países para conservar competitividad. Un yuan con el peso del dólar dejaría sin empleo a millones de trabajadores industriales chinos y expulsaría a buena parte de su industria tecnológica. En definitiva, Pekín no pretende quedar atrapado en el dilema de Triffin: desindustrializarse a cambio de proveer estabilidad financiera al resto del mundo y beneficiarse del reciclaje de los excedentes globales.

Lo que sí busca Pekín es protección ante cualquier crisis: un bono propio, un sistema de pagos alternativo, una red de pagos independiente y swaps con otros bancos centrales. En otras palabras, herramientas para resguardar sus excedentes y financiar su economía sin pasar por Estados Unidos.

Fuente: Diario Red

Etiquetas: Dólar | Finanzas | yuanes

Búsqueda temática

Buscar

Portal Alba
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.