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01/01/22
01/01/1959 | Día de la Liberación de Cuba
Por Fernando Bossi Rojas

El primer día de enero de 1959 el dictador Fulgencio Batista huía como rata por tirante. Los “barbudos”, a la cabeza del Ejército Rebelde, lo había derrotado en todos los terrenos. La Revolución triunfaba y ese hecho era irreversible.

A última hora el dictador intentó hacer una maniobra para provocar un golpe de estado al servicio de sus intereses, los de la oligarquía y el de los norteamericanos; pero la maniobra no funcionó. Desde Palma Soriano, el 31 de diciembre, a través de Radio Rebelde, Fidel alertó al pueblo de Cuba de la maniobra que se fraguaba, y ésta terminó defenestrada.

Dos años y 13 días habían transcurrido desde que Fidel Castro había iniciado la lucha armada desde las montañas de la Sierra Maestra. Descollando coraje, inteligencia y conciencia revolucionaria, los combatientes fueron ganando posiciones en una lucha donde el terreno se disputó palmo a palmo.

Finalizando diciembre del ’58 los triunfos de la Columna “Ciro Redondo”, comandada por el Che Guevara en Santa Clara y la Columna “Antonio Maceo”, comandada por Camilo Cienfuego en Yaguajay, le dieron el toque de gracia a la dictadura. A partir de ese momento el poder quedó definitivamente en manos de las fuerzas rebeldes.

Desde el balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba, frente al Parque Céspedes, Fidel Castro se dirigió a los santiagueros en un vibrante discurso.

“Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad a su término; no será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto, […] intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García, que había peleado durante 30 años, no lo dejaron entrar en Santiago de Cuba; no será como en el 33, que cuando el pueblo empezó a creer que la Revolución se estaba haciendo vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura feroz aquí; no será como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder. ¡Y los que llegaron al poder fueron los ladrones! ¡Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas, esta vez sí que es una Revolución!”.

Entre otros pasajes de su alocución, Fidel expresó:

“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, porque como dijo nuestro Apóstol: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz’, y no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber como lo hemos estado haciendo hasta hoy, y como lo haremos siempre. Y en esto no hablo en mi nombre, hablo en nombre de los miles y miles de combatientes que han hecho posible la victoria del pueblo”

También allí recordó y honró a los caídos en combate:

“Los hombres que cayeron en nuestras tres guerras de independencia juntan hoy su esfuerzo con los hombres que han caído en esta guerra; y a todos nuestros muertos en las luchas por la libertad podemos decirles que por fin ha llegado la hora en que sus sueños se cumplan”.

Y ya terminando el discurso manifestó:

“Ha llegado la hora de que al fin ustedes, nuestro pueblo, nuestro pueblo bueno y noble, nuestro pueblo que es todo entusiasmo y fe; nuestro pueblo que quiere de gratis, que confía de gratis, que premia a los hombres con cariño más allá de todo merecimiento, tendrá lo que necesita. Y solo aquí me resta decirles, con modestia, con sinceridad, con profunda emoción, que aquí en nosotros, en sus combatientes revolucionarios, tendrán siempre servidores leales, que solo tendrán por divisa servirles”.

Fuente:
Portal Alba

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