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03/04/22
02/04/1982 | Malvinas Argentinas
Por Fernando Bossi Rojas

1.

Sólo habían pasado tres días de una gran movilización obrera reprimida ferozmente por la dictadura, cuando los argentinos nos enteramos por los medios de comunicación que fuerzas militares habían recuperado las Islas Malvinas. Era el 2 de abril de 1982 y mucha gente se movilizó hacia la Plaza de Mayo.

Fui testigo de esa jornada y, contra aquellos que afirman que la plaza se llenó de gente respaldando a la dictadura, puedo asegurar que eso no fue así. Había, sin duda, un sector pro milico, también estaban los “patrioteros” de poncho gaucho o camiseta de la selección y no faltaban tampoco curiosos que arribaban para ver qué pasaba. Pero la mayoría de los asistentes éramos ciudadanos comunes que íbamos a manifestar nuestro respaldo a la causa Malvinas tratando de no quedar pegados con la infame dictadura. Muchos cánticos se oyeron, casi todos antibritánicos, como también exigencias a los gobernantes para que no dieran marcha atrás con la resolución tomada. No hubo ningún canto a favor de Galtieri, ni tampoco de apoyo al gobierno

2.

La intención de los militares argentinos no era confrontar con el colonialismo inglés. En la mente del alto mando estaba la propuesta de las “tres banderas”. Compartir la soberanía de las islas con Inglaterra y sumar la presencia estadounidense. Los militares cipayos que gobernaban el país, pretendían quedar bien con sus amos norteamericanos y a su vez frenar la resistencia popular que comenzaba a asomarse, con una reivindicación muy sentida por el pueblo argentino. La dictadura si bien sabía que los ingleses iban a reclamar airadamente, confiaba en que los estadounidenses los apaciguarían.

3.

A la dictadura ese cálculo le salió mal, como era obvio suponer. El gobierno estadounidense respaldó a su socio antes que al despreciable subalterno. Los gobernantes argentinos no se habían dado cuenta que su rol en la geopolítica mundial era ser meros peones del Pentágono, por ende, entes carentes de iniciativa propia.

Así los hechos, Estados Unidos no solo no respaldó a Argentina, sino que apoyó, como era lógico, a su par, a su histórico socio –socio menor, pero socio al fin–.

4.

Terminada la guerra, el comandante de las fuerzas colonialistas afirmó que si antes de llegar a las islas, la flota inglesa hubiera sido atacada por la aviación argentina, difícilmente Inglaterra hubiera ganado la contienda.

Pero el alto mando argentinos no estaba dispuesto a combatir y especuló hasta último momento con una negociación con los ingleses intermediada por Estados Unidos.

5.

Pese a que el gobierno militar no quería pelear, los hechos se fueron desencadenando y las acciones bélicas se produjeron.

Los soldados, suboficiales y muchos oficiales argentinos pelearon bien, dignamente, con heroísmo en muchos casos… pero el alto mando –sólo “valiente” para reprimir a obreros y estudiantes desarmados–, se acobardó indecorosamente y traicionó.

La rendición fue a dientes apretados, con mucha rabia, porque éramos conscientes que se había perdido la batalla no solo por el desequilibrio tecnológico, sino más bien por no contar con un estado mayor patriota y decidido.

A tal punto el gobierno apátrida demostró su felonía que durante el conflicto jamás mencionó la posibilidad de confiscar los bienes de los ingleses en Argentina, que son muchos y estratégicos. Al contrario, cuando algunos militantes patriotas, indignados por el hundimiento del crucero General Belgrano, pretendimos tomar el Banco de Londres en Buenos Aires, fuimos reprimidos por los servicios de seguridad del Estado. El gobierno cipayo, no solo no presionaba a los británicos, sino que actuaba protegiendo sus intereses.

6.

La BBC registró, en un documental, la imagen de un suboficial argentino que, al entregar su fusil, se salió temerariamente de la formación y, dirigiéndose a la cámara de la televisión inglesa, le hizo un categórico “corte de manga”. Ese fue y seguirá siendo el espíritu del pueblo argentino ante la Inglaterra putrefacta y colonialista.

7.

El día de la rendición, otra gran movilización se produjo en Plaza de Mayo. La dictadura una vez más reprimió. Pero en la histórica plaza claramente se oyeron dos cánticos. Uno decía: “Se va a acabar, se va a acabar la Dictadura Militar”; y el otro: “Volveremos a Malvinas de la mano de América Latina”.

Fuente:
Portal Alba

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