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09/03/22
Regiones: Perú
12/3/1814 | Mariano Melgar, poeta insurgente
Por Fernando Bossi Rojas

Mariano Melgar nació en Arequipa el 8 o el 10 de agosto de 1790. Con precisión no se sabe el día, sí la fecha de bautismo que fue el 12 y sobre ese hecho hay registro en la catedral del lugar.

Según algunos datos recogidos dicen que Mariano fue un niño prodigio, que a los tres años ya sabía leer y escribir, que a los ocho ya dominaba el latín y a los doce tanto el inglés como el francés.

A los 17 años, Mariano aprobó el examen de ingreso al Seminario Conciliar de San Jerónimo, para estudiar Filosofía y Teología y así pudo acceder a la importante biblioteca con que contaba la institución. Su desempeño como estudiante fue brillante y en septiembre de 1810 recibió las órdenes de manos del obispo.

Pero no transcurrieron dos años que Mariano por razones de índole amorosa abandonó la carrera eclesiástica para dedicarse al estudio de las leyes en Lima. María Santos Corrales rebautizada por el joven arequipeño como Silvia, fue el amor que lo llevó a renunciar a la carrera sacerdotal.

Estando en Lima se dedicó al estudio de la literatura y comenzó a escribir poemas y fábulas, llegando a ser conocido y respetado en el ambiente. Su “Oda a la Libertad”, “Oda a la soledad” y “Oda al Conde de Vista Florida” lo hicieron famoso. En sus fábulas ya se percibía su empeño en la defensa del indio como sus aires de rebeldía ante el orden colonial. Pero más allá de esas temáticas abordadas por el joven escritor, su obra central será la dedicada a Silvia, su amor inalcanzable.

De regreso a Arequipa se dedicó al trabajo agrícola en el valle de Majes, donde se interesó por los tradicionales yaravíes que cantaban en quechua los campesinos del lugar. Así sus poemas de inspiración latina fueron transformándose en yaravíes indios.

Mariano Melgar, un joven con una sensibilidad refinada y conocedor de los padeceres de su pueblo, no podía estar ajeno a los sucesos políticos y sociales que acontecían en el Perú, como en toda la región sudamericana. Era agosto de 1814 e informado sobre la rebelión del Cusco comandada por los hermanos Angulo y el cacique Mateo Pumacahua, sin dudar un instante, se trasladó a Chuquibamba para enrolarse en las tropas patriotas. Por su preparación académica, fue nombrado Auditor de Guerra y comenzó su vida como soldado de la Revolución.

La campaña resultó inicialmente exitosa para los patriotas pero la reacción realista los obligó a abandonar la ciudad blanca y dirigirse hacia Puno. Con menos triunfos que derrotas, las tropas revolucionarias son definitivamente descalabradas en la batalla de Umachiri. Allí, Melgar fue capturado por los realistas y a la mañana del 12 de marzo de 1814 fue fusilado.

El poeta murió como un héroe, negándose a que le pongan venda sobre sus ojos y sentenciando a sus verdugos con esta frase: “Pongánsela ustedes que son los engañados, porque América será libre antes de diez años”. Y así fue, en diciembre de 1824 en la batalla de Ayacucho los colonialistas fueron definitivamente derrotados por las fuerzas unidas nuestramericanas.

En 1982, el director Federico García Hurtado estrenó la película “Melgar, poeta insurgente”. Desde ya recomiendo ver este film del extraordinario cineasta peruano.

Nota: Dos poemas de Mariano Melgar

POEMA YARAVÍ

¡Ay, amor!, dulce veneno,
ay, tema de mi delirio,
solicitado martirio
y de todos males lleno.

¡Ay, amor! lleno de insultos,
centro de angustias mortales,
donde los bienes son males
y los placeres tumultos.

¡Ay, amor! ladrón casero
de la quietud más estable.
¡Ay, amor, falso y mudable!
¡Ay, que por causa muero!

¡Ay, amor! glorioso infierno
y de infernales injurias,
león de celosas furias,
disfrazado de cordero.

¡Ay, amor!, pero ¿qué digo,
que conociendo quién eres,
abandonando placeres.
soy yo quien a ti te sigo?

EL ÚLTIMO ADIOS

Si dos con el alma
Se amaron en vida
Y al fin el destino
Separó a los dos

Ya ves que es tan honda
la pena sentida
Que nada hay más triste
que el ultimo adiós.

En esa palabra
que leve murmura
Y en ese gemido
que lanzan los dos.

Adiós mi adorada
mi fiel compañera
Ya no volveremos
a vernos los dos.

Ni verse prometen
ni amarse se juran
Y en ella se dicen
para siempre adiós.

Fuente:
Portal Alba

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