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06/12/21
06/12/1928 | La Masacre de las Bananeras
Por Fernando Bossi Rojas

Fue durante el gobierno del conservador y entreguista Miguel Abadía Méndez cuando se produjo la masacre. La United Fruit Company, empresa norteamericana que hacía y deshacía a su antojo en Colombia, dio la orden al gobierno y éste reprimió sin vacilación alguna.

El 12 de noviembre los obreros de la bananera entraron en huelga. Previamente, a través de su organización sindical, habían entregado a la dirección de la empresa un pliego de reclamos de nueve puntos, ante la pésima situación laboral y salarial en que se encontraban los trabajadores. Las demandan eran: 1) Seguro colectivo obligatorio, 2) Reparación por accidentes de trabajo, 3) Habitaciones higiénicas y descanso dominical, 4) Aumento en 50 % de los jornales de los empleados, 5) Supresión de los comisariatos, 6) Cesación de préstamos por medio de vales, 7) Pago semanal, 😎Abolición del sistema de contratista, y 9) Mejor servicio hospitalario.

“Los trabajadores vivían en muy malas condiciones, trabajaban jornadas de más de 12 horas, sin descansos, no había puestos de salud, ni se les pagaba con moneda colombiana sino con unos bonos que tenían que cambiar por productos en los comisariatos, que eran unas tiendas que la multinacional tenía. La flota blanca que fue como se llamó a los barcos que llevaban el banano a Estados Unidos y Europa, se iba cargada de banano y llegaba llena de productos que distribuían en los comisariatos y que debían por obligación consumir los trabajadores”, cuenta el historiador y profesor de la Universidad del Magdalena, Arturo Bermúdez.

Es así que la empresa, apelando a la impunidad que le ofrecía de hecho el gobierno sumiso al capital extranjero, no atendió ninguno de los reclamos. Pasados los días y sin respuesta alguna los ánimos se fueron caldeando.

La empresa United Fruit Company solicitó al gobierno estadounidense intervenir militarmente si no se solucionaba el conflicto laboral.

La amenaza del gobierno de los Estados Unidos de invadir el territorio colombiano con marines si no se solucionaba el conflicto, contribuyó a la resolución violenta del mismo.

Ante esa situación el lacayo presidente Miguel Abadía Méndez exigió a las fuerzas represivas actuar con celeridad.

El 5 de diciembre, bajo la promesa de que el gobernador iba a atender el reclamo de los trabajadores, una multitud se congregó en la plaza del ferrocarril de Ciénaga, un municipio del departamento del Magdalena sobre la costa atlántica. En la madrugada del 6 de diciembre, el general Carlos Cortés Vargas, al mando de tropas del ejército colombiano, ordenó a la muchedumbre dispersarse. Ante la desobediencia del pueblo allí presente los uniformados comenzaron a disparar a quemarropa. Unos 300 soldados portando fusiles y ametralladoras acribillaron a mujeres, niños y adultos.

Para el gobierno el saldo de muertos fue de “nueve instigadores comunistas”. La cifra en realidad aún no se sabe, se habla que van de más de cien asesinados hasta un poco más de tres mil, según las diferentes fuentes. Dicen que en esa noche los muertos fueron cargados y arrojados al mar.

Llama la atención que el mismo embajador norteamericano Jefferson Caffery participó en la polémica sobre la cantidad de víctimas, sosteniendo en fuentes de la compañía, que se reportó primero 100 muertos, luego se habló de una suma que oscilaba entre 500 y 600 y en un informe al Departamento de Estado de mediados de diciembre se dijo que sobrepasaban los 1.000.

Lamentablemente a casi 100 años de esta tragedia, la oligarquía colombiana insiste en negar la verdadera historia y su propia responsabilidad sobre los trágicos hechos. La senadora María Fernanda Cabal, del partido Centro Democrático, cuyo líder es el ex presidente Álvaro Uribe, sostiene que “la masacre de las bananeras es otro de los mitos históricos de la narrativa comunista”. Tal vez pretenderá hacer como el presidente Iván Duque quien califica a las diarias masacres que se producen actualmente en Colombia como “asesinatos colectivos”.

La clase obrera colombiana, ese 6 de diciembre de 1928, escribió con sangre otra página más de su larga lucha por la justicia social.

NOTA:

Las Bananeras

Por Jorge Oñate

Fuente:
Portal Alba

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