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24/09/21
24/09/1812 | Batalla de Tucumán
Por Fernando Bossi Rojas

La revolución había estallado en el Alto Perú. Primero había sido en Chuquisaca y La Paz, y luego se había extendido a Cochabamba. Por el sur los republicanos habían enviado un ejército que, junto a sus armas, portaba una serie de medidas de profundo alcance social. Juan José Castelli, desde Tiahuanaco, rodeado de los mismos indios que se habían insurreccionado tres décadas atrás con Tupac Catari, celebraba el primer aniversario de la Revolución de Mayo decretando la eliminación de las cargas tributarias que sufrían los originarios.

Pero ese ejército patriota, que llevaba mensajes de revolución, fue derrotado en la Batalla de Huaqui. Sus restos se replegaron hacia el sur y un nuevo jefe se hizo cargo de reorganizarlo, el General Manuel Belgrano. En Jujuy montó su cuartel, pero consciente que la contraofensiva colonialista era superior a sus fuerzas, abandonó la ciudad junto a todo su pueblo, que en un gran gesto de desprendimiento destruyó todo aquello que podría ser de utilidad para los españoles.

La orden del Triunvirato conservador de Buenos Aires era replegarse hasta Córdoba y de allí ver cómo negociar con los jefes colonialistas un acuerdo aunque la revolución se perdiera. Un funesto personaje para la historia rioplatense era quien dominaba ese Triunvirato, el abogado pro británico Bernardino Rivadavia. Pero Belgrano, hombre revolucionario y patriota cabal, desobedece a las autoridades porteñas y decide dar batalla en las inmediaciones de la ciudad de Tucumán.

Las fuerzas colonialistas no pudieron contra los gauchos y soldados patriotas. Entre los días 24 y 25 de septiembre de 1812, los independentistas triunfaron en la Batalla de Tucumán. Luego, repetirían el triunfo en la Batalla de Salta.

A los pocos días del triunfo patriótico, los verdaderos revolucionarios, incluyendo a José de San Martín que hacía apenas unos meses había arribado al Río de la Plata, destituyen al inepto Triunvirato para dar reimpulso a la revolución.

“Sepulcro de la tiranía”, llamó a Tucumán el General Belgrano. Y así fue, ya que las tropas colonialistas, después de la derrota, nunca más pudieron incursionar por el norte argentino.

Fuente:
Portal Alba

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