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03/01/22
Regiones: México
03/01/1924 | Felipe Carrillo Puerto
Por Fernando Bossi Rojas

El Yucatán fue un territorio codiciado por las fuerzas colonialistas desde que éstas llegaron a territorio americano. Primero fueron los españoles, pero luego ingleses y estadounidenses asomaron sus intenciones de apoderarse de la región, ya sea directamente, a través de la fuerza, o inventando un estado “independiente” bajo su tutela.

Pero conjuntamente con las intenciones extranjeras, una sólida oligarquía se había consolidado desde la época de la conquista, sometiendo a los indios mayas a la más cruel servidumbre. Promediando el siglo XIX, con la explotación del henequén (sisal), cuyas hojas se usaban para hacer cuerdas, cordones, y para la fabricación de tejidos, fundamentalmente para bolsas, la explotación de la mano de obra indígena se incrementó, al igual que los estallidos insurreccionales. La Guerra de Castas, que dejó un saldo de un cuarto de millón de muertos se prolongó casi por cincuenta años. Los indios mayas habían comenzado ganando la guerra, pero las fuerzas armadas mexicanas definieron la contienda a favor de la oligarquía local.

En esa tierra, de feroz lucha de clases y de razas, nació Felipe Carrillo Puerto. Hijo de un pequeño comerciante, trabajó desde la niñez en una infinidad de oficios. En su adolescencia fue a prisión por defender los derechos de los mayas, y de allí en más nunca los abandonó. Combatió en las filas de Emiliano Zapata y fue gobernador de Yucatán en 1922, pronunciando su primer discurso como mandatario en lengua maya. Fundó el Partido Socialista Obrero, luego bautizado como Partido Socialista del Sureste.

Durante su mandato, impulsó el reparto de tierras, otorgó derechos políticos a la mujer, legisló en favor de los indígenas, impulsó el rescate de zonas arqueológicas mayas y limitó el poder de la oligarquía. Pero las clases dominantes se tomaron revancha; y en una revuelta impulsada precisamente por ese sector social, Felipe fue hecho prisionero y fusilado junto con once de sus principales colaboradores, el 3 de enero de 1924. “No abandonen a mis indios” fueron las últimas palabras del líder socialista yucaniano, mexicano y latinoamericano.

Fuente:
Portal Alba

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