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21/11/21
Regiones: Argentina
21/11/1816 Ignacio Warnes
Por Fernando Bossi Rojas

Nació en Buenos Aires en noviembre de 1770. Durante las invasiones inglesas al Río de la Plata –en 1806 y 1807– Ignacio Warnes combatió contra la intervención, destacándose como oficial del Cuerpo de Blandengues. Pocos años después fue activo protagonista de las jornadas de Mayo, adhiriendo fervientemente a la causa republicana.

Con el General Belgrano marchó a las campañas libertadoras de Paraguay y del Alto Perú (hoy Bolivia). Participó en los triunfos de Tucumán y Salta y sufrió las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma. Manuel Belgrano fue quien le encargó la liberación del oriente altoperuano nombrándolo gobernador intendente de Santa Cruz de la Sierra, Moxos y Chiquitos.

En Santa Cruz de la Sierra organizó su propio ejército, convirtiendo la región en un importante bastión de las fuerzas revolucionarias.

Conformó allí diferentes cuerpos combativos, entre otros el de “Pardos Libres”, decretando así la liberación de los esclavos, a quienes incorporó a la lucha revolucionaria, no sin ganarse la antipatía de los sectores más encumbrados de la sociedad y la fidelidad absoluta de los soldados negros.

Como gobernante, y secundado por “El Colorao” Juan Manuel Mercado como de José Manuel “Cañoto” Baca, recibió el apoyo incondicional de los sectores más humildes de la sociedad.

Las élites, por el contrario, simpatizaban con la causa realista, apoyaron abiertamente al ex gobernador cordobés Santiago Carrera cuando fue designado por Rondeau para reemplazar a Warnes en el gobierno. El general Rondeau había llegado comandando la nueva expedición rioplatense, pero tempranamente fue derrotado en la batalla de Sipe Sipe. Santiago Carrera se posicionó en la ciudad para reemplazar a Warnes, que estaba en campaña en la Chiquitanía, pero el pueblo no lo dejó asumir, provocando una revuelta armada donde Carrera perdió la vida en manos de los partidarios de Warnes.

Con el apoyo de los artesanos, los mestizos pobres, los indígenas y los esclavos liberados, Ignacio Warnes se convirtió en jefe indiscutido de la región del Chaco Boreal.

En combinación con el General Juan Antonio Álvarez de Arenales –otro relevante revolucionario republicano–, infligieron una severa derrota a las fuerzas colonialistas en la Batalla de La Florida, el 25 de mayo de 1814, al celebrarse 4 años de la creación de la Primera Junta de gobierno patrio en el Río de la Plata. Luego de la batalla cuentan que Warnes desafió en “duelo a muerte” al comandante de las fuerzas colonialistas José Joaquín Blanco. El duelo fue a sable y Warnes mató al coronel Blanco sin mayor dificultad, pese que el oficial español tenía un gran prestigio como combatiente.

La resistencia revolucionaria en el Alto Perú se hizo cada vez más fuerte gracias a los guerrilleros y el pueblo en armas. Manuel Ascencio Padilla y Juana Azurduy en Lagunillas; Idelfonso de las Muñecas en Larecaja; Chinchilla, Lira y Lanza en Ayopaya; Vicente Camargo en Cinti; Arenales en Valle Grande; Pérez de Uriondo en Tarija e Ignacio Warnes en Santa Cruz de la Sierra. Un muro de contención formidable oponían los patriotas al colonialismo español que intentaba penetrar por esa región para reconquistar el Río de la Plata.

Tras varios y sangrientos intentos, los españoles lograron quebrar el muro guerrillero. En 1816 la ofensiva contrarrevolucionaria fue terrible y contundente. El temible General Francisco Javier Aguilera derrotó a Warnes en la Batalla de Pari, probablemente la más sanguinaria y cruel de toda la Guerra de la Independencia. De 3 mil combatientes de ambos bandos, apenas sobrevivieron unos 500. Fue el 21 de noviembre de 1816 y una bala de cañón mató al caballo del coronel patriota, quedando inmovilizado bajo el peso del animal; estando en esa incómoda situación, los soldados colonialistas lo ultimaron a sablazos.

Los realistas, tras el triunfo pírrico, entraron a la ciudad de Santa Cruz con la cabeza de Warnes en una pica, la que fue clavada en la Plaza de Armas para escarmiento general.

No obstante el terror que imperaba en la ciudad, comandada ahora por “El Feroz” –así y justificadamente lo llamaban al general Aguilera–, una mujer de pueblo, Ana Barba, más conocida como “La Zarca”, junto a su esposo Francisco Rivera, combatiente en Pari y el famoso guerrillero y trovador Juan Manuel Baca, más conocido como “Cañoto”, rescataron la cabeza de Warnes y la ocultaron hasta 1825, cuando decretada la independencia le pudieron dar cristiana sepultura.

El General Antonio José de Sucre contemplando la acción temeraria de la valiente mujer, decretó homenajearla con honores militares.

Alguna calle, algún monumento o plaza llevan el nombre del ilustre revolucionario…, peo nada más. Es una pena que en nuestras escuelas no se enseñe a nuestros jóvenes la obra de estos luchadores que dieron su vida por una patria justa, libre y soberana.

Fuente:
Portal Alba

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